Son muchos los hogares que necesitan ser calentados, concretamente por las condiciones climáticas que los rodean. Nuestros antepasados no pudieron utilizar, por ejemplo, gasoil para calefacción en Granada ni calderas de condensación. Muchos de nuestros ancestros podrían haberse calentado con métodos tan clásicos como el de meter ascuas en alguna vasija resistente y colocar esta bajo la mesa del salón.

De hecho, el gasoil para calefacción en Granada forma parte de un nuevo tipo de calderas de condensación de utilización reciente. Pero existieron modelos de caldera anteriores y más imperfectos que repasaremos en este post para que conozcas su evolución.

Los hogares de medio mundo se completaron con un sistema de calefacción de calderas de vapor que vino directamente de los logros obtenidos tras la revolución industrial británica. Los avances conseguidos para mover máquinas con vapor se trasladaron para calentar las casas. Un vestigio de aquello son las famosas alcantarillas humeantes de New York, ya que algunos de los edificios más antiguos conservan esta instalación.

Del vapor se pasó a las calderas de carbón en el siglo XX, que consistían en un sistema de tuberías que transportaba el agua caliente que previamente había sido calentado por una caldera. La particularidad era que si se trataba de calderas comunitarias, los pisos que estuvieran más alejados de la caldera tendrían menos calor. Por su parte, las personas que vivieran cerca deberían aguantar calor desmesurado para que la temperatura de los hogares más alejados fuera aceptable.

Más entrado el siglo XX, las calderas de gas por butano supusieron un gran avance, pero con imperfecciones, por lo que darían rápidamente paso a las calderas por condensación alimentadas por gasóleo, las cuales pueden reducir hasta un 15 % los costes de calefacción.

Llámanos y en Gasóleos Petromar te ayudaremos a elegir el calor más adecuado para tu hogar.